¿Qué ha sido el golf en tu vida?

Donde antes hubo oscuridad, ahora está la luz del golf

Hace ya tres años, una mañana me levante como siempre de la cama y me di cuenta de que algo no iba bien, la luz del móvil no funcionaba y estaba seguro de que ya era de día , pero no conseguía ver nada, me levanté como pude y llegué a la puerta de la habitación y todo seguía a oscuras, no veía , de echo , tenía los ojos cerrados y por más que lo intentaba no podía abrirlos, por momentos pensé que era un sueño, pronto se disiparon las dudas cuando tropecé con la cama y caí.

Me diagnosticaron una enfermedad (rara) , una distonia muscular localizada en la zona ocular, después de muchas pruebas consiguieron abrirme los ojos, tarde más de un mes en recobrar la visión, bueno todo volvía a la normalidad, pero nada más lejos de la realidad, la distonia prosiguió en su avance y en cuestión de quince días se había alojado en todos los músculos de mi cara y de mi cuello, el único tratamiento que se conoce para esta enfermedad son infiltraciones periódicas de toxina botulímica, sesiones muy dolorosas por las zonas a infiltrar (ojos, pómulos, nariz, mandíbula y cuello) y además para poder ver resultados hay que esperar un mes, en el cual es inexpresivo total, luego es otro mes en el que empiezas a ver mejoría y por último casi dos meses donde ningún músculo de tu cara obedece a tus impulsos, y vuelta a empezar.

Pero bueno esto es un artículo de golf y no de medicina, solo llevaba jugando cuatro meses cuando me sobrevino la enfermedad, por supuesto los cinco meses posteriores no pude tocar un palo, pero había algo dentro de mí que me decía que si algún día podía volver a jugar , debía ponerme metas. Muy poco a poco empece a tirar bolas, pero cuando los ojos miraban la bola mi mandíbula estaba caída o de mi cuello sobresalía un nervio casi cuatro dedos hacia fuera, era insoportable, no conseguía concentrarme, estaba pendiente de mi cara y no de el golf.

Ante mi no aceptación de mi nuevo rol en la sociedad, pase de llevar mi propio negocio y hacer deporte a diario a pasar más de diez horas sentado sin hacer nada, decidí acudir a una psicóloga, ella fue quien puso mi cabeza en su lugar, haciendo que el golf supusiese la válvula de escape para mi enfermedad. Suelo jugar solo por que necesito la máxima concentración, pero cuando estoy inmerso en la partida todo fluye como si siguiese un patrón.

Además me siento un privilegiado por poder practicar este deporte tan bonito y a la vez difícil, poder disfrutar de los paisajes, conocer gente con un nexo común. Conseguí bajar mi handicap por debajo de 20, pero eso no fue todo , empecé a ganar torneos, torneos importantes, sé que mucha gente se me queda mirando por qué la expresión de mi cara es un poco rara, pero la verdad es que me tratan con total normalidad y lo más bonito de este deporte es que no compito contra nadie, es el campo, su luz y yo.

Ahora sueño golf y donde antes hubo oscuridad, ahora se instaló la luz del golf.

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