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Tres cosas que he aprendido de “El pequeño libro rojo del golf”

Hace algunas semanas decidimos leer uno de los libros más famosos en España sobre golf, concretamente uno donde se habla de toda una vida dedicada al golf y a la enseñanza de jugadores profesionales y de élite. Estamos hablando de “El pequeño libro rojo del golf” escrito por el famoso profesor, Harvey Penick, el mismo que entrenó a profesionales texanos como Tom Kite o Ben Crenshaw, por destacar algunos.

Este escrito habla sobre todas las experiencias que atesoró el mentor texano en sus más de sesenta años dentro de la industria, narrando anécdotas, vivencias junto a jugadores y en general todo lo que Penick consideró que tenía que compartir con el público. Seguramente si se deciden a comprar este libro, sin duda alguna algo nuevo aprenderán de él, eso se lo podemos garantizar, porque al final es imposible saberlo todo.

Pero no todo iba a ser perfecto en “El pequeño libro rojo del golf“, escrito también por el novelista y periodista estadounidense en Sports Illustrated, Bub Shrake. El único hándicap que pude tener este libro es que fue escrito en 1992, lo que significa que ya han pasado casi 26 años desde su publicación y no hace falta decir todos los cambios tecnológicos que han sucedido desde entonces.

Desde 1992 hasta hoy, gracias a la evolución tecnológica se han demostrado y rebatido muchas teorías que en la enseñanza antigua se explicaban a los alumnos. Por lo que en este libro se nota la época en la que está hecho, en un tiempo pre-Tiger Woods, para que vean. Pero todo esto no significa, como hemos mencionado antes, de que no puedan aprender algo de él, al igual que nosotros hemos hecho.

Lo aprendido en “El pequeño libro rojo del golf”

  1. Cuando un niño es pequeño y está empezando en el golf, no se le debe de conceder los putts cortos, ya que cuando este joven llegue a niveles superiores puede generar un miedo y una ansiedad por estos putts, porque en su cabeza estará el concepto de que esos golpes hay que meterlos obligatoriamente. En cambio, si desde que es pequeño se le enseña que esos putts son parte del juego, cuando de mayor tenga putts comprometidos, este estará debidamente preparado.
  2. En un swing de prácticas no se limite a golpear al aire, al menos corte con el palo una margarita o una brizna de hierba. Esto le ayudará a aprender a cuadrar la cara del palo en el impacto, mientras hace swing de prácticas.
  3. Cuando se coloque para patear, es preferible que coja primero el putt con la mano izquierda (si es diestro) o con ambas manos a la vez, en lugar de agarrar el palo con la mano derecha. Esto es porque si comenzamos apuntando la cara del putt con la mano derecha, cuando pongamos la mano izquierda, instantáneamente la cara del putt variará de lugar.